Las madrugadas en cenabastos Martes 15 de noviembre hacia las 2:30 am inicie mi recorrido por cenabastos para fijarme en como son las largas jornadas de trabajo para estos hombres y mujeres con ganas de salir adelante y brindar un buen servicio para los cucuteños. Cuando entre a los galpones me quede asombrada de cómo es de ardua la tarea de estas personas, desde bajar los bultos de los camiones, limpiar y organizar los alimentos hasta ya estar exhibidos, aunque se notaba mucho estrés por parte de los braceros, así se llaman los que cargan los bultos, pues ya que este trabajo no debe ser nada fácil, me llamaba mucho la atención de cómo se tratan entre ellos pues utilizan palabras soeces y gritos para comunicarse pero pues nada del otro mundo.
Después de estar caminando por alrededor de 40 minutos buscando con quien poder hablar y que no estuviera de malgenio, ya que en este momento de la jornada laboral es estresante y en este ambiente como que se contagia todo, pues yo también ya estaba de mal humor y cansada de caminar, cuando decidí sentarme cerca de un establecimiento de fruta, una señora me hablo y le comente porque estaba allá, y entablamos una conversación muy amena, su nombre es Lucila Ramírez y lleva más de 12 años trabajando en la central de abastos, me
cuenta que este es el “ pan “ de cada día, para ellos la jornada inicia desde la 1:00
am y para otros un poco antes, que siempre hay peleas y se maneja mucho
estrés, pues muchas veces no llega el producto o los braceros entregan donde no
deben los bultos y por esto empiezan las peleas que son fuertes y se tiene que
llamar a la policía ya que dice ella que se hacen matar por esto.
Hacia las 4:30 am ya se estaba empezando a calmar los ánimos y la mayoría de
locales ya estaban listos para la atender los clientes, pues hay muchos cucuteños
que madrugan hacer su mercado ya sea para su familia o para vender en sus
negocios, cuando volví a dar una vuelta por el galpón en busca de poder hablar
con alguien que me contara más sobre este trabajo, justo me encontré un bracero
al cual se le notaba el cansancio pero a pesar de esto accedió hablar conmigo, su
nombre es José Luis y lleva 20 años trabajando como bracero y conductor de un
camión para cenabastos, me cuenta que hace esto porque no vio más opción ya
que al no contar con estudios y tener una familia la cual mantener “le toco”, pero
dice que por esto quiere que sus hijos salgan adelante y no le toquen tan duro en
la vida como le toco a él, aunque dice que también con el tiempo le cogió gusto a
su trabajo, las madrugadas acá son duras hay días buenos como hay días malos,
pues a veces hay muchos enfrentamientos y uno tiene que tener agallas para que
no se la monten a uno, pero al final del día me voy contento por el trabajo y con la
plata para la casa.

Cuando ya el sol estaba iluminando toda la central de abastos, era momento de
irme pues ya me encontraba cansada y con ganas de desayuno, fue bueno para
mi esta experiencia que me abrió los ojos de cómo es de duro el trabajo de todas
estas personas y como sobreviven con estos sueldos para mantener a sus familias
y no solo el de ellos también el de millones de cucuteños que salen a luchar para
salir adelante.